LA SELECCION NATURAL Y ARTIFICIAL

¿QUE ES LA SELECCIÓN NATURAL Y ARTIFICIAL?

Dos procesos actúan en esencia sobre la evolución: la selección artificial y la natural. Los hombres han seleccionado deliberadamente durante miles de años, las plantas y animales que han de vivir y las que merecen morir. Desde nuestra infancia nos rodean animales, frutos, árboles y verduras familiares, cultivados y domesticados. ¿De donde proceden? ¿Vivían antes libremente en el mundo silvestre y se les indujo luego a seguir una forma de vida menos dura en el tiempo? No, la realidad es muy distinta. La mayoría de ellos los creamos nosotros. Hace diez mil años no había vacas lecheras ni otras especies para carne, ni perdigueros, ni espigas grandes de trigo. Cuando domesticamos a los antepasados de estas plantas y animales (a veces seres que presentaban un aspecto muy distinto) controlamos su crianza. Procuramos que algunas variedades cuyas propiedades considerábamos deseables se reprodujeran con preferencia a las demás. Cuando deseamos un perro que nos ayudará a controlar un rebaño de ovejas, seleccionamos razas que eran inteligentes, obedientes y que mostraban un cierto talento previo con el rebaño, talento que es útil para los animales que cazan en jaurías. Las ubres enormemente dilatadas del ganado lechero son el resultado del interés del hombre por la leche y el queso. Nuestro trigo o nuestro maíz se ha criado durante diez mil generaciones para que sea más gustoso y nutritivo que sus escuálidos antepasados; ha cambiado tanto que sin la intervención humana no pueden ni reproducirse. La esencia de la selección artificial (tanto de un perro, una vaca o una espiga de trigo) se resume en que muchos rasgos físicos y de comportamiento de las plantas y de los animales se heredan. Los hombres, por el motivo que sea, apoyan la reproducción de algunas variedades y reprimen la reproducción de otras. La variedad que se ha seleccionado se reproduce de modo preferente; llega a ser abundante; la variedad desechada se hace rara y quizás llega a extinguirse. Pero si los hombres pueden crear nuevas variedades de plantas y de animales, ¿no ha de poder hacer lo mismo la naturaleza?. Este proceso similar se denomina selección natural. Las alteraciones que hemos provocado en animales y vegetales durante la corta estancia de los hombres sobre la Tierra, y la evidencia fósil demuestran claramente que la vida ha cambiado de modo fundamental a lo largo de las eras. Los restos fósiles nos hablan sin ambigüedad de seres presentes, antes en números enormes, y que actualmente han desaparecido de modo absoluto. Las especies que se han extinguido en la historia de la Tierra son mucho más numerosas que las existentes actualmente; son los experimentos conclusos de la evolución. Los cambios genéticos inducidos por la domesticación se han producido con mucha rapidez. El conejo no se domesticó hasta los primeros tiempos del medioevo (lo criaron monjes franceses creyendo que los conejitos recién nacidos eran pescado, y que por lo tanto quedaban exentos de la prohibición de consumir carne en ciertos días del calendario de la Iglesia); el café en el siglo quince; la remolacha azucarera en el siglo diecinueve; y el visón está todavía en las primeras fases de domesticación. En menos de diez mil años la domesticación ha aumentado el peso de la lana que crían las ovejas, desde menos de un kilo de pelos duros hasta diez o veinte kilos de una pelusa fina y uniforme; o el volumen de leche producido por el ganado en un periodo de lactancia desde unos cuantos centenares de centímetros cúbicos hasta un millón. Si la selección artificial puede provocar cambios tan grandes en un periodo de tiempo tan corto, ¿de que será capaz la selección natural trabajando durante miles de millones de años?. El gran descubrimiento asociado con los nombres de Charles Darwin y de Alfred Russel Wallace, es que el mecanismo de la evolución es la selección natural. Hace más de un siglo estos científicos hicieron hincapié en que la naturaleza es prolífica, en que nacen muchos más animales y plantas de los que pueden llegar a sobrevivir y en que, por lo tanto, el medio ambiente selecciona las variedades que son accidentalmente más adecuadas para sobrevivir. Las mutaciones (cambios repentinos en la herencia) se transmiten enteras. Proporcionan la materia prima de la evolución. El medio ambiente selecciona las pocas mutaciones que aumentan la supervivencia, obteniéndose una serie de lentas transformaciones de una forma de vida en otra, que origina nuevas especies.



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La Selección Natural

El proceso de la selección natural es la base de todo el cambio evolutivo. Se basa en los conceptos de la supervivencia del más apto y reproducción diferenciada. Supervivencia del más aptos declara que esos organismos adaptados lo más mejor posible a su ambiente son más probable sobrevivir; la reproducción diferenciada indica que los mejores organismos adaptados dejan a más descendientes en promedio.

La selección natural es el proceso por el cual los organismos lo más mejor posible adaptados desplazan lentamente organismos menos bien adaptados. Conduce a la acumulación lenta de cambios genéticos favorables en una población. La selección natural en la operación sobre muchas generaciones puede cambiar los atributos básicos de la población original de organismos. Esas adaptaciones que consultan las ventajas de la supervivencia a sus propietarios - y así conducen a la reproducción creciente en promedio - tienden para dominar el charco de genes debido a la selección natural. Cuando la selección natural funciona sobre un número extremadamente grande de generaciones, puede dar lugar a la formación de la nueva especie.


Selección Artificial

La selección artificial es lógicamente equivalente a la selección natural, pero la fuerza de la selección es preferencia humana más bien que el ambiente. Los seres humanos crían de los organismos domésticos que poseen las calidades más deseables de un proceso conocido como la crianza selectiva, que causa una supervivencia y una ventaja reproductiva para esos organismos que posean las calidades deseables. El resultado es un aumento en el número de los organismos que poseen tales calidades hasta que estos genes vienen dominar la charco de genes de la población. En todos los procesos de selección artificiales, los criterios humanos determinan la probabilidad de la supervivencia y de la reproducción porque, en general, el control de los seres humanos que los organismos sobreviven y reproducen. Esto conduce generalmente a los atributos que son favorecidos por la selección artificial que no habría sido favorecida - o habría sido mortal - bajo selección natural pura.